El caminante paró su andadura y se sentó en una piedra al lado del camino que corría parejo con el arroyo. Estaba fatigado, el día era caluroso, era ya mediodía y había empezado a caminar a horas muy tempranas. El canto de un pájaro le hizo pensar en ella, que hablaba en un lenguaje sonoro, cantarín, que recordaba el trinar de los ruiseñores. Él que no creía mas que en las fuerzas de la naturaleza, se puso de rodillas ante el riachuelo y le pidió a las ninfas del agua su protección, la de él, la de ella. Recordó su última frase, hay que vivir el camino, que puede ser largo, que se puede tardar mucho tiempo en recorrerlo. La llegada al destino, es efímera, solo dura un instante. Y él siempre caminaba, siempre vivía, siempre soñaba. Había nacido errante, vivía errante, moriría errante. Nada lo haría anclarse a un lado del camino. ¿Nada? ¿Ni el canto de un ruiseñor?...
Hola brother... disculpame la pregunta pero como asi me agregaste a tu hi5..??de donde me conoces x tus fotos se me hace conocido esos lugares pero no te llego a sakar asi a la neta...haber is me respondes ps ...!!!